Texto: (Tomado del El Tiempo 9 de Septiembre)
MÁS QUE COSMETICA
No es exagerado decir que el país tiene puestos los ojos en las recién instaladas mesas de diálogo del sector salud. No es para menos: quienes allí participan asumen la tarea de desenredar la maraña en la que está convertido el sistema, para perjuicio de afiliados, de prestadores e, incluso, de los aseguradores.
La invitación del Gobierno refleja la intención de que la necesaria y largamente reclamada reforma de la salud cuente con la amplia participación de todos los actores del sector. Eso está bien. Pero nada se logrará si el proceso no dispone de la explícita voluntad gubernamental de introducir cambios estructurales en este campo. Esto exige también que los agentes del sistema se despojen de intereses particulares y se decidan a jugar como parte de un ramo cuyo objetivo primordial es la salud de los colombianos. Y eso demanda que empiecen por poner sus cartas sobre la mesa. Si bien es muy pronto para establecer un panorama claro de lo que contendrá la reforma, las discusiones deben ir más allá de lo exclusivamente financiero.
Nadie desconoce la importancia del tema. Para la muestra están la cartera de 2,8 billones de pesos que acumulan solo cien hospitales (con el Estado como gran deudor a través de entidades como Caprecom, la Nueva EPS y el Fosyga) y el pánico generado por el crecimiento desbordado de los recobros por servicios no POS.
Estos, que sobrepasan los 2,5 billones de pesos solo en el contributivo, le generan al Fosyga un déficit cercano a los 100.000 millones de pesos mensuales, que hace rato agotaron los ahorros de la salud. Hoy esta se sostiene con un préstamo de 800.000 millones de pesos, que, al ritmo actual, se acabarán en diciembre.
Si bien es entendible la intención del Ministerio de la Protección Social de salir a buscar los recursos para sanear dichos huecos, que amenazan la viabilidad del sector, también es cierto que estos no son sino la consecuencia de problemas estructurales, a los que siempre se les ha dado largas.
El peor efecto lo viven en carne propia los afiliados, que se quejan de la mala calidad de los servicios, como quedó de manifiesto en la evaluación presentada por la Defensoría del Pueblo hace apenas un mes.
Ni el tema de los recursos ni el de la calidad pueden abordarse de manera aislada. Es más, deben plantearse dentro del nuevo marco constitucional, fijado hace dos años por la sentencia T-760, que establece que la salud es un derecho fundamental. Así como es claro que es obligación del Estado garantizar este derecho a sus ciudadanos, también lo es que la regulación del mismo debe hacerse en términos de equidad y universalidad, pero a partir de una premisa: que los recursos no son infinitos. Por tal razón, la ley estatutaria, que deberá tramitarse con este fin, exige una discusión amplia, seria y ponderada.
La desactualización de los planes de beneficios, el abandono de la salud pública, la corrupción que desangra al sistema, la falta de vigilancia y control, la carencia de una política farmacéutica nacional, la mala distribución de los recursos humanos, la ausencia de procesos de autorregulación de los profesionales de la salud, la falta de un sistema de información y de procesos claros de intersectorialidad y el abuso de algunos actores, tampoco pueden quedarse por fuera. Todo esto debe revisarse y, por qué no, también la validez del actual modelo.
En todo caso, es una importante preocupación del Gobierno. Las mesas de diálogo son el escenario idóneo para que el revolcón que necesita la salud desborde lo cosmético y alcance la profundidad que el país reclama y que, infortunadamente, hoy no se refleja en el proyecto de ley ordinaria radicado en el Congreso. La corrección debe empezar por ahí.
1. Método de lectura
1 Pre lectura:
*Objetivo: Conocer, informase.
*Revisión del texto:
Titulo: Más que Cosmética.
Numero de párrafos: Párrafo 1: 2 oraciones
Párrafo 2: 6 oraciones
Párrafo 3: 2 oraciones
Párrafo 4: 2 oraciones
Párrafo 5: 1 oración
Párrafo 6: 1 oración
Párrafo 7: 4 oraciones
Párrafo 8: 1 oración
Párrafo 9: 3 oraciones
* Supresión y elección:
Más que cosmética.
No es exagerado decir que el país tiene puestos los ojos en las recién instaladas mesas de diálogo del sector salud. Quienes allí participan asumen la tarea de desenredar el sistema, para perjuicio de afiliados, de prestadores e, incluso, de los aseguradores.
La invitación del Gobierno refleja la intención de que la necesaria y largamente reclamada reforma de la salud cuente con la amplia participación de todos los actores del sector. Pero nada se logrará si no dispone de la explícita voluntad gubernamental de introducir cambios estructurales en este campo.
Esto exige que los agentes del sistema se despojen de intereses particulares y se decidan a jugar como parte de un ramo cuyo objetivo primordial es la salud de los colombianos.
Nadie desconoce la importancia del tema. Para la muestra están la cartera de 2,8 billones de pesos que acumulan solo cien hospitales.
Estos, que sobrepasan los 2,5 billones de pesos solo en el contributivo, le generan al Fosyga un déficit cercano a los 100.000 millones de pesos mensuales, hoy esta se sostiene con un préstamo de 800.000 millones de pesos.
Si bien es entendible la intención del Ministerio de la Protección Social de salir a buscar los recursos, que amenazan la viabilidad del sector, son sino la consecuencia de problemas estructurales.
Efecto lo viven los afiliados, que se quejan de la mala calidad de los servicios, como quedó de manifiesto en la evaluación presentada por la Defensoría del Pueblo.
Ni el tema de los recursos ni el de la calidad pueden abordarse de manera aislada. Se deben plantearse dentro del nuevo marco constitucional, que establece que la salud es un derecho fundamental. Es obligación del Estado garantizar este derecho a sus ciudadanos, también lo es que la regulación, pero a partir de una premisa: que los recursos no son infinitos.
La desactualización de los planes de beneficios, el abandono de la salud pública, la corrupción que desangra al sistema, la falta de vigilancia y control, tampoco pueden quedarse por fuera. Todo esto debe revisarse y, por qué no, también la validez del actual modelo.
En todo caso, es una importante preocupación del Gobierno. Las mesas de diálogo son el escenario idóneo para que el revolcón que necesita la salud y alcance la profundidad que el país reclama, infortunadamente, hoy no se refleje en el proyecto de ley ordinaria radicado en el Congreso. La corrección debe empezar por ahí.
* Generalización:
Párrafo 1.
1. El país tiene puestos los ojos en las recién instaladas mesas de diálogo del sector salud.
2. Quienes allí participan asumen la tarea de desenredar la maraña en la que está convertido el sistema.
Párrafo 2.
1. La invitación del Gobierno refleja la intención de que la necesaria y largamente reclamada reforma de la salud cuente con la amplia participación de todos los actores del sector.
2. Eso está bien.
3. Pero nada se logrará si el proceso no dispone de la explícita voluntad gubernamental.
4. Esto exige que los agentes se despojen de intereses particulares y se preocupen por salud de los colombianos.
5. Y eso demanda que empiecen por poner sus cartas sobre la mesa.
6. Las discusiones deben ir más allá de lo exclusivamente financiero.
Párrafo 3.
1. Nadie desconoce la importancia del tema.
2. Para la muestra están la cartera de 2,8 billones de pesos que acumulan solo cien hospitales.
Párrafo 4.
1. Estos, que sobrepasan los 2,5 billones de pesos solo en el contributivo, que hace rato agotaron los ahorros de la salud.
2. Hoy esta se sostiene con un préstamo de 800.000 millones de pesos.
Párrafo 5.
1. Amenazan la viabilidad del sector, también es cierto que estos no son sino la consecuencia de problemas estructurales.
Párrafo 6.
1. El peor efecto lo viven los afiliados, que se quejan de la mala calidad de los servicios.
Párrafo 7.
1. Ni el tema de los recursos ni el de la calidad pueden abordarse de manera aislada.
2. Deben plantearse dentro del nuevo marco constitucional, que establece que la salud es un derecho fundamental.
3. Así como es claro que es obligación del Estado garantizar este derecho a sus ciudadanos.
4. Por tal razón, la ley estatutaria, que deberá tramitarse con este fin.
Párrafo 8.
1.La desactualización de los planes de beneficios, el abandono de la salud pública, la corrupción que desangra al sistema, la falta de vigilancia y control, la carencia de una política farmacéutica nacional, la mala distribución de los recursos humanos, la ausencia de procesos de autorregulación de los profesionales de la salud.
Párrafo 9.
1. En todo caso, es una importante preocupación del Gobierno.
2. Las mesas de diálogo son el escenario idóneo para que el revolcón que necesita la salud.
3. La corrección debe empezar por ahí.
* Construcción:
Más que Cosmética.
El país tiene puestos los ojos en las recién instaladas mesas de diálogo del sector salud, quienes allí participan asumen la tarea de desenredar la maraña en la que está convertido el sistema de salud.
La invitación del Gobierno refleja la intención de que la necesaria y largamente reclamada reforma de la salud cuente con la amplia participación de todos los actores del sector. Eso está bien. Pero nada se logrará si el proceso no dispone de la explícita voluntad gubernamental, esto exige que los agentes se despojen de intereses particulares y se preocupen por salud de los colombianos. Y eso demanda que empiecen por poner sus cartas sobre la mesa, las discusiones deben ir más allá de lo exclusivamente financiero.
Nadie desconoce la importancia del tema. Para la muestra están la cartera de 2,8 billones de pesos que acumulan solo cien hospitales.
Estos, que sobrepasan los 2,5 billones de pesos solo en el contributivo, que hace rato agotaron los ahorros de la salud. Hoy esta se sostiene con un préstamo de 800.000 millones de pesos.
Amenazan la viabilidad del sector, también es cierto que estos no son sino la consecuencia de problemas estructurales.
El peor efecto lo viven los afiliados, que se quejan de la mala calidad de los servicios.
Ni el tema de los recursos ni el de la calidad pueden abordarse de manera aislada, deben plantearse dentro del nuevo marco constitucional, que establece que la salud es un derecho fundamental. Así como es claro que es obligación del Estado garantizar este derecho a sus ciudadanos. Por tal razón, la ley estatutaria, que deberá tramitarse con este fin.
La desactualización de los planes de beneficios, el abandono de la salud pública, la corrupción que desangra al sistema, la falta de vigilancia y control, la carencia de una política farmacéutica nacional, la mala distribución de los recursos humanos, la ausencia de procesos de autorregulación de los profesionales de la salud.
En todo caso, es una importante preocupación del Gobierno. Las mesas de diálogo son el escenario idóneo para que el revolcón que necesita la salud. La corrección debe empezar por ahí.
¿El proceso de comprensión es más efectivo cuando lo realizamos de manera inconsciente o consiente?
El proceso de compresión considero que es más efectivo cuando lo realizamos de manera consienta dado a que estamos dispuestos a conocer, entender más sobre la lectura que estamos realizando.
Hola:
ResponderEliminarTú trabajo esta esta muy organizado ya que el método de lectura que desarrollaste esta muy claro.