viernes, 10 de septiembre de 2010

Lisseth Lozano M. grupo dos trabajo semana 05

IOpinión

En alabanza del ñero

Por: Héctor Abad Faciolince

Un ñero, en Bogotá, es lo mismo que en Medellín se dice, con más brutalidad, un “desechable”,

lo que los sociólogos, en su jerga insufrible, llaman una “persona en situación de calle”, lo que en Francia dicen un clochard o en Italia un barbone, es decir, una especie de gamín con barbas, un poco más complejo que mendigo y algo más grave que vago.

Yo, que no siento ninguna compasión por los sicarios, que no nutro simpatía alguna por los ladrones, confieso que me gustan e intrigan los vagabundos. ¿Qué es lo que me fascina del ñero? Básicamente su desobediencia. Porque desobedecer, en este mundo de obedientes, puede llegar a ser una virtud, o mejor, la gran virtud.

El patrono de todos los vagabundos fue un hombre indomable cuya memoria sigue viva después de más de dos milenios. Se llamaba Diógenes y le decían el cínico, que es como decir Diógenes el perro. Vivió 400 años antes de Cristo. De él cuenta otro Diógenes (Laercio) que vivía en un tonel, comía y bebía con las manos, en mitad de las plazas, y que también satisfacía sus instintos sexuales en público: “Se masturbaba al aire libre y cuando lo criticaban por esto, decía que ojalá fuera igual de sencillo quitarse el hambre frotándose las tripas”. Una vez, mientras se paseaba desnudo por el mercado de Atenas, sentenció: “¡Cuántas cosas hay que yo no necesito!”. Por despreciar los usos de la sociedad, le decían “el perro”, y arrojaban a sus pies los huesos de los banquetes. Diógenes, para no contradecirlos, y ensimismado en su condición perruna, les orinaba encima.

El misterio y el encanto del vagabundo consiste en que no acepta ninguna lógica social; no manda, no obedece, no cobra, no vende, no compra, ni cae en el engranaje de nada ni de nadie: se hunde en lo más abyecto, quizá, pero también en lo más hondo de la condición humana: la mugre, el abandono, la animalidad, las greñas, los piojos, la intemperie, las pulgas, los excrementos, los mocos. Mirar al ñero es mirarnos en un espejo sin fondo.

Hitler gaseó a los vagabundos. Los neonazis colombianos los mataban y vendían sus cadáveres en las escuelas de medicina y, más recientemente, los paramilitares los han usado como falsos positivos. Ennio Flaiano escribió: “Los vagabundos son la sal de una civilización. Cuando ellos gozan del respeto que se merecen los más débiles es señal de que también funciona el respeto por las demás libertades”. En Francia se respeta a los clochards. Aquí ha habido intentos por tratarlos bien. En Medellín la Alcaldía les ofrece un albergue nocturno, pero les pone una condición imposible: que se bañen. En cuanto al baño, los Diógenes son más gatos que perros.

El gran psicólogo social Stanley Milgram escribió sobre los peligros de la obediencia. Puestos en una situación de jerarquía o de prestigio, seres humanos normales podemos llegar a cometer atrocidades, simplemente por el gregario impulso de la obediencia. Si quieren ver un experimento al mismo tiempo chocante y fascinante (por el horror en que podemos caer con facilidad), les recomiendo estos videos: http://www.youtube.com/watch?v=BcvSNg0HZwk. Creo que después de verlos entenderán mejor por qué es siempre tan sabio y conveniente mirar con respeto y admiración la vida y el comportamiento de los ñeros, de los marginales y los vagabundos. Ellos no se pliegan a órdenes ni a halagos. La obediencia es ese horrible defecto que comparten comunistas y fascistas, guerrilleros, curas, políticos y policías.

Estas personas nos dicen cosas hondas sobre la libertad de pensamiento, la independencia mental, sobre los abismos personales en los que a veces hay que caer para no caer en el abismo social. La libertad anárquica del ñero debe ser un recuerdo de nuestra peligrosa mansedumbre y nuestra más azarosa cobardía. Un acicate para pensar sin prejuicios. El que resuelve vivir al margen, en la calle, y de ahí no quiere salir, merece solamente una actitud de parte nuestra: respeto.


Prelectura:

-Objetivo: informarme.

-Tipo de texto: opinión.

-Tipo de lectura: global.

-Revisión del texto:

Titulo: En alabanza del ñero.

Autor: Héctor Abad Faciolince.

Numero de párrafos:

7 párrafos

Numero de oraciones:

1 párrafo: 1 oración

2 párrafo: 3 oraciones

3 párrafo: 6 oraciones

4 párrafo: 2 oraciones

5 párrafo: 6 oraciones

6 párrafo: 6 oraciones

7 párrafo: 4 oraciones

Lectura:

Supresión y selección:

En alabanza del ñero

Un ñero, en Bogotá, es lo mismo que en Medellín se dice, con brutalidad, un “desechable”, los sociólogos, llaman una “persona en situación de calle”, lo que en Francia dicen un clochard o en Italia un barbone, una especie de gamín, un poco más complejo que mendigo y algo más grave que vago.

no siento ninguna compasión por los sicarios, que no nutro simpatía alguna por los ladrones, confieso que me gustan e intrigan los vagabundos. ¿Qué es lo que me fascina del ñero? Básicamente su desobediencia. Porque desobedecer, en este mundo de obedientes, puede ser una virtud, o mejor, la gran virtud.

El patrono de los vagabundos fue un hombre indomable cuya memoria sigue viva. Se llamaba Diógenes .Vivió 400 años antes de Cristo. De él cuenta otro Diógenes (Laercio) que vivía en un tonel, comía y bebía con las manos, en mitad de las plazas, y que también satisfacía sus instintos sexuales en público: “Se masturbaba al aire libre y lo criticaban por esto, decía que ojalá fuera igual de sencillo quitarse el hambre frotándose las tripas”. Una vez, mientras paseaba desnudo por el mercado de Atenas, sentenció: “¡Cuántas cosas hay que yo no necesito!”. Por despreciar los usos de la sociedad, le decían “el perro”, y arrojaban a sus pies huesos. Diógenes, para no contradecirlos, y ensimismado en su condición perruna, les orinaba encima.

El misterio y el encanto del vagabundo consiste que no acepta ninguna lógica social; no manda, no obedece, no cobra, no vende, no compra, ni cae en el engranaje de nada ni de nadie: se hunde en lo más abyecto, pero también en lo hondo de la condición humana: la mugre, el abandono, la animalidad, las greñas, los piojos, la intemperie, las pulgas, los excrementos, los mocos. Mirar al ñero es mirarnos en un espejo sin fondo.

Hitler gaseó a los vagabundos. Los neonazis los mataban y vendían sus cadáveres y, más recientemente, los paramilitares los han usado como falsos positivos. Ennio Flaiano escribió: “Los vagabundos son la sal de una civilización. Cuando ellos gozan del respeto los débiles es señal de que también funciona el respeto por las demás libertades”. En Francia se respeta a los clochards. Aquí ha habido intentos por tratarlos bien. En Medellín la Alcaldía les ofrece un albergue nocturno, les pone una condición: que se bañen. los Diógenes son más gatos que perros.

El gran psicólogo social Stanley Milgram escribió sobre la obediencia. Puestos en jerarquía o de prestigio, seres humanos normales podemos cometer atrocidades, simplemente la obediencia. les recomiendo estos videos: http://www.youtube.com/watch?v=BcvSNg0HZwk. Creo que después de verlos entenderán por qué es siempre tan sabio y conveniente mirar con respeto y admiración los ñeros, de los marginales y los vagabundos. La obediencia es ese defecto que comparten comunistas y fascistas, guerrilleros, curas, políticos y policías.

Estas personas dicen cosas hondas sobre la libertad de pensamiento, la independencia mental, sobre los abismos personales en los que a veces hay que caer para no caer en el abismo social. La libertad anárquica del ñero debe ser un recuerdo de nuestra peligrosa mansedumbre y nuestra más azarosa cobardía. El que resuelve vivir al margen, en la calle, y de ahí no quiere salir, merece solamente una actitud de parte nuestra: respeto.

Generalización:

Parrafo1.1 Un ñero en bogota es lo mismo que en Bogota se dice un desechable.

Parrafo2.1 Ninguna compasión por los sicarios, menos simpatía por los ladrones.

Parrafo2.2 ¿Qué le fascina del ñero? Su desobediencia.

Parrafo2.3 Una gran virtud la desobediencia.

Párrafo3.1 Sigue viva la memoria del patrono de los vagabundos.

Párrafo3.2 Diógenes el perro.

Párrafo 3.3 Vivió 400 años.

Párrafo 3.4 Cuantas cosas hay que no se necesitan.

Párrafo 3.5 La sociedad lo llamaba perro.

Párrafo 3.6 Ensimismado con su condición.

Párrafo 4.1El vagabundo no acepta ninguna lógica social.

Párrafo 4.2 mirando al ñero nos vemos nosotros mismos.

Párrafo 5.1Actualmente se les conoce como falsos positivos.

Párrafo5.2 Funciona el respeto como las demás libertades.

Párrafo5.3 Son respetados los “ñeros”.

Párrafo 5.4 Se querido tratarlos bien.

Párrafo 5.5 La alcaldía les ayuda.

Párrafo5.6 En este sentido gatos.

Párrafo 6.1 La importancia de la libertad de pensamiento.

Párrafo 6.2 El ñero y su libertad.

Párrafo 6.3 Pensar en perjuicios.

Párrafo 6.4 Se merece una actitud de respeto.

Post lectura:

Construcción:

En la calle contaste mente vemos personas alas que solimos decirle ñeros estas personas que cuentan con una libertad absoluta, sin ningún tipo lógica social. Son la sal de la nueva civilización

Ellos que no tienen que seguir órdenes o obedecer, lo cual puede ser una gran virtud simplemente hacen lo que quieren . Pero que de cierta manera un ñero ,gamin ,desechable o como se le quiera llamar es un reflejo de lo que vemos cuando nos observamos en el espejo.

Lisseth Lozano Merchán .

Grupo numero 02.

Trabajo semana 05.


1 comentario:

  1. Muy buen trabajo. No olvide que la construcción es la cuarta macroregla que utilizamos en la lectura, no en la poslectura.

    ResponderEliminar